En el intestino se encuentran más de 100 millones de células nerviosas - aproximadamente el mismo número que en su cerebro. Neurólogos han investigado que las células nerviosas del cerebro y del intestino tienen el mismo diseño, actúan del mismo modo y las moléculas mensajeras también son idénticos. Sin embargo la organización de las células nerviosas del intestino, no son tan complejas como en el cerebro, las decisiones no las puede tomar su instinto. Pero por ejemplo es muy ”sensible” al estrés, muchas personas pueden dar fe de ello. Cada vez que estamos preocupados por algo aparece como una queja en algún lugar entre el esófago y el recto. Dolencias como molestia estomacal, colon irritable, diarrea o pérdida del apetito.
El cerebro del estómago controla los procesos involuntarios de su cuerpo y está en estrecho contacto con su cerebro. Ningún otro órgano envía más impulsos nerviosos que el estómago, casi tres cuartas partes de las células inmunitarias están en la mucosa del intestino. Su sistema inmunológico está sujeto en gran medida al cerebro abdominal por dos nervios,el sistema parasimpático y el sistema nervioso simpático que conectan el cerebro con el estómago. Por lo que si aumenta la tensión interna, el cerebro llena el tracto digestivo con neurotransmisores y hormonas, en función de la vulnerabilidad personal tiene diferentes consecuencias: se ralentiza el proceso digestivo, a veces se tensan los músculos, a veces se produce insuficiente ácido en el estómago etc. Cuanto más fuerte sea su percepción subjetiva del estrés, más estrés bioquímico producirá su cuerpo. El estrés crónico puede ser desde un punto de vista neurobiológico, causa del daño o destrucción de las células espejo del cerebro.





