Muchos animales son aliados naturales del jardinero, ya que ayudan a mantener a raya a las plagas.
También en el jardín está clara la ley de la naturaleza: Comer o ser comido
Algunos de nuestros aliados más beneficiosos son los siguientes:
Las aves, por ejemplo, nos deleitan con su canto y se encuentran entre los trabajadores más laboriosos del jardinero. Durante la época de cría las aves alimentan a sus crías con varios kilos de orugas, de esta forma se reduce considerablemente el número de orugas e insectos.
Con gran apetito se pasea por la noche el erizo y toda su familia, teniendo en la franja más alta de su pirámide alimenticia los caracoles. Los erizos se reproducen en primavera y a veces también en septiembre
Las libélulas sobreviven gracias a los pulgones, las larvas de escarabajos, incluso comen ranas pequeñas. Puede volar hasta 50 Km. / h y en su vuelo atrapan y devoran a sus presas.
El insecto por excelencia es la mariquita ya al día se come 100-150 pulgones. Aunque mucho más hambrientas son sus larvas que comen en las tres primeras semanas hasta 400-600 pulgones. Aunque hay que destacar que no todas las mariquitas son rojas con puntitos, en Europa hay cerca de 80 especies diferentes, no debemos confundirlas.
También son muy útiles los anfibios como ranas y sapos que con solo un lengüetazo son el terror de los insectos. Durante el día se esconden en sitios húmedos y sombríos como bajo las hojas, hierba o residuos de madera. Por la noche, salen en busca de caracoles, isópodos, insectos, etc
Incluso las serpientes se alimentan de insectos, gusanos y caracoles.
Los Sírfidos que se pueden confundir con avispas pero son totalmente inofensivos, ni siquiera tienen un aguijón. Se alimentan de miel y polen, sus crías comen exclusivamente pulgones.
Las crisopas con sus alas que parecen hechas de encaje también se llaman los ojos dorados. Viven principalmente en el agua y la comida favorita de sus larvas son los unos insectos llamados áfidos
Entre los cazadores de las plagas de mayor éxito se encuentran las arañas, ya que enredan a sus presas en sus redes tejidas artísticamente y así reducen considerablemente muchas plagas de las plantas.
En definitiva que para preservar este ecosistema no se deben utilizar pesticidas sino proporcione a sus trabajadores posibilidades de refugio adecuadas y así ayudar en la lucha contra las plagas.





